Dawn Riley (Detroit, Estados Unidos, 21 de julio de 1964) es una de las mujeres más influyentes de la vela internacional. Su envidiable palmarés incluye cuatro America’s Cup y dos vueltas al mundo Whitbread. La estadounidense se plantea el salto a la política.
En 1992, se convirtió en la primera mujer en participar como tripulante en la America’s Cup, ganando aquella edición a bordo de America3. En la edición de 1995, Riley fue presidente y capitán del histórico equipo femenino America3. Su tercera participación fue en 2000, a bordo de America True.
Su cuarta participación ha sido durante la 32ª America’s Cup, con el desafío francés Areva Challenge, en el que compaginó la dirección del sindicato con una participación activa en el equipo de regatas. En la distancia corta, la estadounidense transmite fuerza, confianza y sinceridad, requisitos indispensables para una persona que compite a este nivel, y que explican en parte su impresionante palmarés.
Hace casi dos semanas que se completó el Round Robin 2 de la Louis Vuitton Cup, el fin de la competición para siete desafíos. Areva Challenge fue uno de ellos, pero no tardó en anunciar una campaña para la 33ª edición. A la eliminación se une evidentemente la decepción, pero Dawn Riley mantiene su entusiasmo y determinación.
¿Qué ha estado haciendo el equipo desde que acabaron los Round Robin?
“Todavía sufrimos el efecto del bajón después de las regatas. Si hablas con alguien del equipo de BMW ORACLE Racing hoy, observarás la misma mirada perdida. Aunque sabes que se ha acabado, todavía intentas analizar por qué ha sido y lo que sientes. Después de trabajar tanto durante años enteros, todavía estás en la dinámica del día a día. Es increíble lo ocupados que hemos estado desde entonces, aunque la semana pasada fue relativamente relajada; fuimos a navegar para comprobar una serie de cosas que no habíamos podido ver con calma antes. Evidentemente, no puedo hablar de cuales son, pero implicó a todos y cambiamos el ‘chip’ para seguir adelante. Estamos también con las conclusiones, y empezaremos con el mantenimiento del barco para su próxima regata, que será en San Francisco, Kiel o aquí, en Valencia. Tenemos que estar listos para mudarnos mientras esperamos a ver quién gana y dónde se celebrará la próxima edición”.
¿Qué ha significado para usted y su equipo participar en la America’s Cup?
“Para mí, personalmente, ha sido la oportunidad de vivir en un entorno distinto, en Europa, y trabajar con un equipo francés. Evidentemente, ha representado una oportunidad de crecimiento, pero a la vez me sentí muy aislada; la diferencia horaria me separó mucho de mi gente. Y me sorprendió la poca cantidad de estadounidenses que hay aquí. Como equipo, ha sido bastante inconstante. Creo que las personas que llevan desde el principio habrán salido fortalecidas, y con un poco de suerte, algunos formarán el núcleo de un futuro equipo”.
¿Cómo ha sido la experiencia?
“Ha sido una experiencia de aprendizaje y totalmente distinta a las anteriores. En la primera campaña fui novata, y todo resultó espectacular. La segunda fue con un equipo de mujeres, toda una aventura. La tercera fue una misión personal, el equipo America True, y me impliqué de corazón, con sangre, sudor, lágrimas y hasta mi cuenta bancaria. Me involucré al mil por cien”.
¿Por qué no hay más mujeres en la America’s Cup?
“Hasta cierto punto, muchas no creen realmente que sean capaces, o quizá no están dispuestas a sacrificar otras cosas para llegar a este nivel. No es su objetivo ni su elección. Por otro lado, requiere tiempo consolidar un equipo de personas para competir al nivel de la America’s Cup. Hay que recordar que esta competición es la más alta del mundo de la vela, y es única. Y las habilidades que se necesitan son muy específicas: es muy distinto navegar en vela ligera, o incluso en el circuito de Match Race, porque aunque se aplica la misma táctica, cambia mucho el saber trabajar y navegar con velocidad con un equipo tan numeroso. Las mujeres en los circuitos de TP52, Farr 40 e incluso Volvo Ocean Race, están construyendo una base para las mujeres en la America’s Cup del futuro”.
¿Cuáles son los inconvenientes como mujer?
“Si no te conocen, tienes que demostrar lo que vales cada vez que subes en un barco. Si un hombre viene recomendado, la gente inmediatamente supone que es válido. La mujer siempre debe demostrar un poquito más, y eso frena todo el proceso. No es fácil llegar y subir al barco sin pensarlo. La mujer, además, tiene que ser capaz de levantar peso y ser fuerte. Tiene que entrenar al mismo ritmo que ellos, o incluso más fuerte. No es cuestión de levantar menos peso, tiene que levantar lo mismo. Tiene que estar con ellos, esforzándose y aguantando”.
¿Qué consejo daría a las mujeres que quieren participar en la Copa?
“Sin duda, el entrenamiento es imprescindible. Hay que acumular tanta experiencia como sea posible, con el mayor número de personas y en distintos barcos, porque no se creen que seas buen regatista hasta que lo ven. De la misma forma, ayuda tener experiencia en el trabajo de tierra: los winches, la hidráulica y la velería, para tener otras capacidades valiosas a ofrecer. Hay que tener confianza y tomar pasos grandes pero sin saltar al vacío. No supongas que te aceptarán por ser mujer. Te aceptan exclusivamente por ser buen regatista”.
¿Me puede adelantar algo sobre la campaña de Areva Challenge para la 33ª America’s Cup?
“Areva ha declarado que seguirá, pero los detalles siguen siendo una incógnita. No sabemos exactamente en que consistirá, y no lo sabremos hasta que se determine dónde y cuándo se celebrará la próxima edición. Un período de dos años facilitaría temas como el presupuesto, los gastos y la logística. Estamos preparados para avanzar, pero es frustrante porque no tenemos los suficientes detalles. Lo más importante es contar con individuos claves con experiencia, que disfrutan del trabajo en equipo, para crear un barco rápido y resolver problemas. Un núcleo de personas abiertas, entusiastas y dispuestas a escuchar y compartir ideas. El equipo tiene potencial, pero estamos buscando incorporar más personas que no había en esta campaña”.
¿Le gustaría repetir?
“Si es una buena campaña, repetiré. Pero tampoco me importaría dejar la America’s Cup y dedicarme a otra cosa. Probablemente me iría a Michigan, a trabajar en política. Llevo seis años considerándolo simplemente porque me ha implicado en mi trabajo con la fundación (Woman’s Sports Foundation), presionando con grupos de desarrollo y viendo cómo funciona el sistema político. Disfruto de la competición y de la lucha por algo en lo que creo. No es algo que haya estudiado, es simplemente una oportunidad que me ha aparecido en la vida. Es bastante parecido a la America’s Cup: la recaudación de fondos, la comunicación, la lucha por una pasión y la creencia de algo con todo el corazón. La vela es un deporte inseguro, y siempre hay que tener un plan B. Es la primera vez que mi plan B es la política. En principio, formaré parte de la campaña de Hillary Clinton de la forma que empecé aquí: con detalles prácticos, aprendiendo lo básico, sintiendo y entendiendo cómo funciona la máquina. Michigan necesita apoyo, y considero que yo les podría ofrecer experiencia en campañas, hablar en público y organización. Me encanta la competición, y si me salen bien las cosas, tengo previsto a largo plazo dar discursos para las campañas electorales y, a lo mejor, un día presentarme a las elecciones. El final de la America’s Cup es el plazo lógico que tengo para tomar una decisión, pero cada día me pregunto lo que voy a hacer. Sigo planeando dos vías paralelas. Supongo que es sencillo, lo he hecho durante toda la vida: ¡prepararme para viajar ligera de equipaje, pase lo que pase!”.