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Cualquier momento es bueno para acercarse a España. Desde unas largas vacaciones hasta una visita más fugaz, las posibilidades que ofrece nuestro país son enormes. Además de Valencia, le proponemos conocer algunas de nuestras grandes ciudades. Tome nota.
Madrid: una capital monumental y divertida
En la capital de España se unen aspectos como tradición, vitalidad, arte, y diversión. Basta con darse una vuelta por el centro de Madrid para sentir el carácter abierto y el dinamismo de una ciudad en la que vive gente llegada de todo el territorio español. Madrid desborda vida en sus calles, en las que se suceden comercios, tabernas castizas en las que probar sus tapas, terrazas... Este espíritu alegre se acentúa por las noches, con sus numerosos bares, discotecas, teatros y espectáculos. Las posibilidades de ocio se trasladan a la oferta artística de la ciudad, que sorprende por su riqueza arquitectónica y una completa agenda cultural. Para acercarse a parte de este legado histórico no hay nada mejor que pasear por el barrio de los Austrias, en el corazón más antiguo de la villa, una hermosa zona con viejos palacios, iglesias y plazas recoletas. Y, por supuesto, es obligado recorrer el paseo del Prado, donde se halla el Museo del Prado, una de las pinacotecas más prestigiosas del mundo. Junto a ella se sitúan el Museo Thyssen-Bornemisza y el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, que albergan en su interior obras de un valor incalculable.
Barcelona: una ciudad de vanguardia
Barcelona es una capital vanguardista y cosmopolita. El diseño y las nuevas tendencias se reflejan en sus comercios, su agenda cultural, sus bares y restaurantes. Se trata de una ciudad de contrastes: de mar y montaña, de progreso y tipismo. Una metrópoli moderna cuya personalidad cautiva a quien la conoce. Sienta esta atmósfera tan particular paseando por sus calles y avenidas de luminosidad única; adentrándose por el puerto y las callejas estrechas del casco antiguo; recorriendo La Rambla, un paseo en el que se suceden quioscos, puestos de flores, terrazas y estatuas vivientes, que crean un ambiente especial. No se pierda el Barri Gótic, con su aire medieval y no se marche de la capital de Cataluña sin admirar la obra del genial arquitecto Gaudí, un legado único en el mundo, como demuestran las construcciones del templo de la Sagrada Familia, la Casa Batlló y la Casa Milà (La Pedrera), en el transitado passeig de Gràcia; o el Park Güell.
Sevilla, Granada y Córdoba, el sabor de Andalucía
Para sentir la pasión de Andalucía, viaje a Sevilla: hospitalaria, luminosa, tradicional… la capital andaluza tiene una magia que la hace única. Acérquese al barrio de Santa Cruz, con sus casitas blancas de ventanas enrejadas y sus patios interiores llenos de flores. Pasee por Triana y por la Plaza de España, saboree un buen plato de pescaítos fritos junto al río Guadalquivir o disfrute de un espectáculo fascinante como el flamenco en cualquiera de los tablaos de la ciudad. Estas son sólo algunas de las opciones que le aguardan en Sevilla.
Sin dejar Andalucía, y a sólo 145 kilómetros, le espera Córdoba. Recorrer su centro histórico es la mejor forma de descubrir la historia de esta ciudad, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Por sus calles encontrará monumentos y vestigios de los distintos pueblos que se asentaron en esta hermosa ciudad bañada por el Guadalquivir. De entre todos ellos destaca la Mezquita, símbolo del legado musulmán en España y una de las obras de arte más extraordinarias de todos los tiempos. Esta fascinante belleza del antiguo Al Andalus se traslada a Granada, donde, al abrigo de Sierra Nevada, surge la Alhambra, una construcción que parece sacada de las Mil y una Noches. En este monumento, el más visitado de España, contemple la exquisita belleza y perfección de sus numerosas salas, patios y jardines. El embrujo se vive también en las calles de Granada, con rincones y plazas llenas de historia y de cultura en las que va a sentir la alegría de sus gentes, además de un animado ocio nocturno.
Bilbao: una ciudad renovada
Los encantos se suceden del sur al norte de España. A orillas del mar Cantábrico se encuentra Bilbao, donde se combina la tradición del Casco Viejo con el vanguardismo del Museo Guggenheim. Se trata de una ciudad en pleno proceso de renovación urbanística, como lo demuestran los numerosos espacios recuperados junto a la ría. Es obligado probar los deliciosos pinchos en cualquiera de sus tabernas, y conocer sus alrededores, con playas y pueblos marineros de gran sabor en esta zona del País Vasco.
Santiago: donde el Camino acaba
Patrimonio de la Humanidad y meta de peregrinos desde la Edad Media, Santiago sigue siendo una ciudad abierta y un lugar de encuentro. Cada año tres millones de personas la visitan para conocer el origen de uno de los fenómenos culturales más importantes de Europa: el Camino de Santiago. Parte de la historia universal está en sus monumentos, calles y plazas.
Zaragoza: historia monumental
A orillas del río Ebro, en el interior de España, se alza esta ciudad con más de 2.000 años de historia. En sus calles y plazuelas va a descubrir un importante conjunto monumental, con edificios como La Aljafería, uno de los palacios árabes más importantes de España; la Seo, en cuyo interior se concentra gran parte de la historia de Aragón y, sobre todo, la Basílica de Nuestra Señora del Pilar, el gran templo barroco, símbolo de Zaragoza. Comercios, bares y tabernas, una animada vida durante todo el día y el carácter jovial de los zaragozanos le garantizarán una grata estancia.
Salamanca: alegría y cultura
Siempre hay motivos para visitar Salamanca, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Esta ciudad con siglos de tradición universitaria le va a fascinar por la cultura que desbordan sus calles y por su espíritu festivo y jovial. Pasee por su espectacular Plaza Mayor, el monumento más famoso; acérquese a su Universidad, cuna de sabios e intelectuales, y recorra su centro histórico, que le impresionará por su riqueza monumental.
En las capitales de España encontrará arte, gastronomía, compras, una incesante actividad cultural, gente amable y un patrimonio milenario. Siempre existe un buen motivo para viajar a nuestro país. Le invitamos a que lo descubra.
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